Notas periodisticas sobre los problemas de los pueblos originarios


LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS  Y SUS TERRITORIOS: 
La exposición apunta a señalar los componentes culturales e ‘ideológicos’ (de valores,
necesidades e intereses) de dos concepciones opuestas en cuanto a la Tierra, los territorios y las
tierras, con sus recursos naturales fundamentales: la de los Pueblos Originarios de A.L.,  y la de una
supuesta civilización euro-occidental. Un conflicto permanente está instalado en el continente desde
hace más de cinco siglos. Desde aquellas primeras colonizaciones, la resistencia y la lucha continúan
hasta hoy, cuando pretende imponerse una nueva colonización que abarca y compromete no sólo a
estos  Pueblos Originarios, sino al planeta entero, a todos nuestros pueblos y a nuestros
descendientes. La preocupación y la responsabilidad en esta grave coyuntura nos cabe a todos.
Notas periodísticas:
El problema de los pueblos originarios"Sin el menoscabo de los adelantos económicos y sociales significativos realizados por el indio norteamericano, su progreso no ha sido suficiente como para permitirle compartir completamente nuestra vida nacional"
Senado de los Estados Unidos Prop. S N1816

Las actuales poblaciones indígenas son los descendientes de los habitantes originarios de nuestro planeta. Se estima que hay, en la actualidad, unos 300 millones de aborígenes distribuidos por todo el mundo, en más de 70 países. Contra lo que muchos suponen, hoy en día muchas naciones están integradas por una mayoría de indígenas. Tanto es así que el 60 por ciento de la población de Bolivia es aborígen, al igual que casi la mitad de los habitantes de Guatemala y Perú. Es más, China y la India suman juntas, algo más de 150 millones de indígenas.. Según datos no oficiales, la población indígena de nuestro país supera las 550.000 personas: el pueblo más numeroso lo constituyen los kollas, cuyos 150.000 descendientes se distribuyen en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca. En Tucumán vive la comunidad más grande de los diaguitas calchaquíes, que suman algo más de 90.000 personas en todo el país. También son muchos los tobas -suman casi 80.000, que viven en Chaco, Formosa, Salta, Santa Fe y algunos barrios del Gran Buenos Aires. Los mocovíes son unos 15.000, según los últimos censos, y se distribuyen no sólo en la provincia de Santa Fe, sino también en grandes sectores de la provincia del Chaco. Los mapuches tienen, en la actualidad, sus principales asentamientos en las reservas de Ruca Choroi, Auca Pan y Atreuco, en donde viven algo más de 35.000 indígenas: en estos lugares los hombres se encargan de las tareas de pastoreo y las mujeres de labores de tejeduría, que les posibilita vender sus productos y obtener el dinero de su subsistencia. Fuera de estas tres reservaciones existen otros 30.000 mapuches, distribuidos en las provincias de Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro y el sur de Buenos Aires. Por su parte, los onas casi han desaparecido del sur argentino, y se cree que en la actualidad no son más de un centenar, la mayoría de ellos mestizados. Hay, por último, algo más de 300 tehuelches que aún habitan en el sur de Buenos Aires, Chubut, Río Negro y Santa Cruz. En general, los censos, estudios y estimaciones se refieren a los indígenas que viven en comunidades, pero excluyen a los que han emigrado a las grandes ciudades y habitan generalmente las villas y barrios carenciados. En este caso, los inmigrantes quedan sometidos a una discriminación por parte de la sociedad a la que quieren integrarse, a veces lo hacen sus propios vecinos que suelen ser mestizos pero se consideran a sí mismos "blancos" en contraposición a "los indios" recién arribados.
"La ciencia universitaria sigue siendo colonial. Hay profesores que no son sino colonos de la Sorbona y esto es precisamente sensible cuando el profesor americano está dominado por el problema "de los tres cuartos": cuando tiene una cuarta parte del blanco y tres cuartos del mestizo. Para éste, valorar, sobrestimar, exaltar su pobre cuarto europeo viene a constituir un pequeño drama que se resuelve humillándose ante lo ultramarino ".
Estos inmigrantes, en una obvia actitud de autodefensa, suelen negar su origen y afirman en cambio su identidad de "provincianos", con lo que se verifica rápidamente la pérdida de rasgos culturales propios y, en general, de las tradiciones de sus etnias. Las asociaciones indígenas que actúan en Buenos Aires desarrollan una lucha titánica para conservar esas culturas, con resultados muy inciertos por la desproporción entre la debilidad de sus organizaciones y un entorno social abrumador que les niega su existencia y su idioma. Los niños, en efecto, olvidan su lengua original tras su paso por la escuela , porque los padres no la fomentan en el hogar, privilegiando el castellano como una herramienta que les permitirá integrarse socialmente; algo similar a lo que ocurre con los mexicanos y sus descendientes en los estados del Sur y Oeste de los Estados Unidos. En su artículo citado precedentemente el profesor José Luis Pérez Óvilo señala:

"Quienes con unción educativa hablan de formar en la solidaridad, en el respeto y en los derechos humanos; quienes tienen por tarea formar hombres íntegros con capacidad de crítica; y quienes combaten la discriminación por razón de raza, nacionalidad, sexo, ideas... ¡No pueden seguir fomentando, alentando, propiciando ni tolerando la discriminación lingüística!".

Una lengua es una manera de percibir la realidad, de dividirla en aspectos diferentes: cada una ignora lo que otro idioma pone de relieve y advierte lo que aquellos olvidan. Los idiomas conforman aspectos capitales de la vida humana porque no analizan la realidad del mismo modo.

"Mi idioma -decía Unamuno- "es la sangre de mi espíritu".

Como vimos anteriormente, para muchos intelectuales argentinos formadores de opinión el idioma propio es un instrumento vergonzante. Por su parte, hay comunidades indígenas que continúan con su tradicional estilo de vida, en colectividades aisladas de los centros urbanos, se rigen con sus propias pautas culturales, con sus antiguos métodos de subsistencia, la caza, la pesca, la agricultura y la artesanía: su principal reivindicación es el acceso a la propiedad de la tierra, de la cual se consideran sus poseedores legítimos, porque han vivido en ella desde siempre. Si bien se han registrado avances en una legislación protectora de estas comunidades, con sus derechos reconocidos en el texto constitucional aprobado recientemente, y con institutos indígenas creados en algunas provincias, se puede afirmar que subsiste un no reconocimiento del derecho de estos pueblos a una existencia autónoma. Más allá de los esfuerzos legislativos de distinto signo político, la sociedad en general los ignora y los aísla, abandonándolos a la desigualdad y la pobreza, con consecuencias nefastas de mortalidad infantil y persistencia del analfabetismo, entre otros padecimientos . Si en la creación de los Estados Unidos hubo una política activa de exterminio de los indígenas, en nuestros países de América Latina la extinción ha sido más lenta, fruto de una distancia social que se estableció entre indios y no indios y que perdura hasta nuestros días. En el país del Norte, cuando hubo que pensar en los indios sobrevivientes, se decidió recluirlos en reservas, o "apartheid indio" que, desfavorece toda forma de integración. El proyecto no supone ningún futuro para estos pueblos, sólo propone esperar una lenta extinción. Curiosamente, los diarios han recogido últimamente noticias sobre un aspecto paradójico de estas reservas. Como en ellas no entra el Fisco, se han establecido casinos para que concurran los blancos a gastar su dinero. La reserva cobra un canon y exhibe a algunos de sus miembros en las mesas de juego. El asunto se ha mencionado recientemente por la pretensión de algunos de esos casinos, por ejemplo en Idaho, de recibir apuestas por medio de Internet, pretensión rechazada por distintas autoridades, locales y nacionales. Pensamos que en nuestro país no debe alentarse esa política de formación de reservas indígenas, que perpetúan el aislamiento. Hay que reconocer el derecho de estos pueblos a conservar su cultura, pero, a la vez, buscar formas paulatinas de integración, favoreciendo el acceso a la propiedad de la tierra, estimulando la educación bilingüe y apoyando micro-emprendimientos económicos que permitan una mejora en las condiciones de vida. Propiciamos un intercambio de experiencias y formas de ver la vida entre estos compatriotas y los otros, productos del mestizaje y ..."de los barcos". En tiempos en los que son notables los avances en las comunicaciones y en los medios de transporte, se puede acortar la distancia social y geográfica que nos separa de "nuestros paisanos, los indios", como les llamaba José de San Martín. Una muestra de que se puede avanzar hacia un trato equitativo y una mayor integración de los indígenas lo da el accionar del gobierno argentino. A fines de noviembre de 1998, se formalizó la entrega de tierras y otros subsidios a diversas comunidades aborígenes del país, a través de la firma de distintos convenios que fueron rubricados por las autoridades del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas: los convenios favorecen a comunidades de Jujuy, Santa Fe, Tierra del Fuego, Tucumán y Río Negro. Entre los beneficiados estuvieron los kollas, ya que un grupo de sesenta familias de esta comunidad que habitan en la Puna jujeña serán destinatarios de títulos de propiedad sobre una región que tiene casi 25.000 hectáreas. Quedó establecido también que la comunidad de Amaicha del Valle cederá tierras al asentamiento Quilmes, ambos de la provincia de Tucumán, y se firmaron convenios para la mensura y regularización dominial con la comunidad ona de la localidad de Rafaela Ishton, ubicada en Tierra del Fuego: estos dominios tienen una extensión de 36 mil hectáreas y serán para 40 familias. Otro de los acuerdos, suscripto con el Ministerio de Gobierno de Río Negro, contempla la realización de cinco reuniones con el fin de implementar el proyecto ``Fundación de la Coordinación del Parlamento del Pueblo Mapuche'' y la financiación del programa ``Capacitación para el conocimiento indígena de la provincia de Río Negro''. Además, quince comunidades indígenas del norte santafesino están siendo capacitadas para la "gestión de sus derechos'', en tanto que a más de 200 familias mocovíes se les financia la compra de tierras. Como señalábamos anteriormente, son múltiples los pronunciamientos legislativos y gubernamentales, pero insuficientes para mantener el equilibrio de preservar las tradiciones culturales y dar un salto social y económico. La discusión abierta en el siglo XVI acerca de la condición humana de los indígenas no tienen comparación con ningún otro proceso de conquista de la historia de la humanidad. El debate sobre la conquista de América presenta dos puntas irreconciliables: la Leyenda Negra y la Leyenda Rosa. No intentaremos dilucidar este problema que lleva exactamente 500 años, pero tampoco vamos a soslayarlo. Junto a los crímenes cometidos, también surgieron valientes voces de alarma y de defensa hacia los más desprotegidos. Voces que encontraron eco en España y produjeron la histórica polémica de Fray Bartolomé de las Casas y Sepúlveda en las Juntas de Valladolid. Matanzas y denuncias, tal era el conflicto. Explotación y Universidades para los indios, como la primera de América en Santo Domingo. Desarraigo y las Misiones Jesuíticas, ejemplo de integración social y respeto. Luego destrucción y muerte... La labor intelectual de sacerdotes como Fray Bartolomé de las Casas Francisco de Victoria o Antonio de Montesinos fueron estableciendo con claridad los derechos de los aborígenes y "la injusticia de hacerles la guerra y despojarlos de sus bienes ". Ante las sistemáticas advertencias de estos sacerdotes y otros españoles en la América, el Rey Carlos V de España, se emitió la siguiente resolución en 1530:

"Considerando los muchos e intolerables daños que, en servicio de Dios y nuestro, de ello se han seguido y siguen de cada día por desenfrenada codicia de los conquistadores y otras personas que han procurado de hacer la guerra y cautivar a los dichos indios muchos esclavos, que en la verdad no lo son...han cautivado muchos de dichos indios y naturales que estaban en paz, que no han hecho, ni hacen guerra a nuestros súbditos, ni otra cosa alguna por no merecieren ser esclavos ni perder la libertad que por derecho natural tenían y tienen ".

En 1674, el Consejo de Indias volvió a adoptar su vieja tesis según la cual bajo ningún pretexto era lícito esclavizar a los indios .

Dijo Fray Dominico Montesinos en el sermón del domingo en 1511:

"-Todos estáis en pecado mortal, y en el vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a questos indios?- "

La mujer india La mujer india sigue siendo discriminada. Ya no solo por mujer, sino por el agravante de ser india. En las culturas pre-colombinas no le iba mejor y hoy debe romper tanto el machismo hispánico como el machismo indio. Doble esfuerzo. En muchos rincones de América Central a las mujeres no se la registra con partidas de nacimiento y sus derechos de propiedad sobre la tierra finalmente parecen cuestionados. Según denuncias de varios organismos de derechos humanos, la mujer es un objeto de intercambio en la sierra mexicana del Estado de Guerrero. Las carencias económicas finalmente la alejan de la educación y la información. Las enfermedades en el aislamiento rural hacen estragos en la mujer que desconoce su propia situación, convirtiéndose en seres excluidos de la sociedad, expuestas a sufrir permanentes violaciones a sus derechos.

"Racismo y Discriminación en Argentina"
Editorial Catálogos Buenos Aires 2000
Editorial del Congreso Nacional de México 2001
www.discriminacion.org/libro_racismo_disc/capitulo_xiv.htm 

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